La reforma de la mini cocina

Aunque había cumplido su función durante los primeros años cuando pusimos fecha para venirnos a vivir aquí teníamos claro que la cocina no podía quedarse como estaba. Como es diminuta, unos 3m², es importante aprovechar muy bien el espacio así que hicimos una reforma integral.

Éste es el aspecto que tenía la cocina antes de empezar la reforma definitiva, pero después de la primera reforma. Vamos, que cuando la compramos no estaba así.

Esa primera vez lo que hicimos fue cambiar las tuberías, pasar la luz, darle una capa de yeso, pintarla bien blanquita y pulir las baldosas. También pusimos algunas estanterías para ganar espacio (antes habia otras muy cutres echas polvo), construimos un estante de obra en el suelo para poder colocar las ollas y sartenes, compramos el armarito para guardar cubiertos, servilletas, etc…

Por otro lado quitamos la nevera de gas que había (me daba auténtico pánico, aunque reconozco que es una buena opción en sitios sin luz) y compramos una chiquitita con poco consumo que nos fue estupenda durante esos años. Encima colocamos un armarito para poder guardar vasos y platos, y en el rincón una pequeña despensa improvisada con unas baldas, y es que en una cocina tan pequeña cada rinconcito cuenta!

La verdad que durante esos tres años en los que estuvimos disfrutando de la casita sin vivir en ella, la cocina nos hizo un apañó genial y no podríamos estar mas contentos, pero llegó la hora de transformarla en una cocina moderna y funcional, así que con una mezcla de pena e ilusión, empezamos a demoler toda la cocina…

No hay demasiadas fotos de aquello, y las que hay son malotas con el móvil, ya veis la calidad.. Fueron unos días de locura.. David subía y bajaba casi a diario a demoler, retirar runa y construir de nuevo mientras yo estaba en el trabajo.

En la pared del fondo hizo doble muro para que hubiera una cámara de aire y también aislante (esa parte de la casa está enterrada) y así evitar humedades y frío. También nos dimos cuenta que por el tubo de la campana extractora entraba agua cuando llovía mucho, así que si no teníamos suficiente con arreglarla por dentro, también hubo que rehacer el tejado, al menos el trozo de la cocina que era lo mas urgente, y poner un nuevo conducto para la futura campana.

Pasamos nuevo cableado para enchufar la nevera, tubería para la futura agua caliente y también pusimos el suelo nuevo, de cerámica imitación madera, para darle calidez pero que a la vez fuera súper fácil de limpiar. Una buena capa de yeso y megafino, un par de pasadas de pintura blanca y listo!

Parece fácil y rápido contado así eh, pero estuvimos un par de meses dale que te pego con todo, porque además de la cocina teníamos otros mil proyectos en marcha en el resto de la casa…

Pero bueno, la cocina ya estaba lista para traer los muebles nuevos y darle a los acabados.

Los muebles

Como la cocina es tan estrecha, no llega al 1’20m de ancho, no podíamos poner muebles estándar de 60 de fondo ya que no nos quedaría apenas espacio para trabajar, para abrir las puertas o los cajones o poner la nevera. Así que teníamos que hacer la cocina a medida, con muebles menos fondos, no nos valía con comprarlos y colocarlos. Además diseñar una cocina es un poco mas complicado de lo que parece, ya que las esquinas y demás tienen su truquito para que las puertas abran bien y no choquen entre ellas, es lógico pero en aquel momento no teníamos ni idea.

Total, que para ello contamos con la ayuda de Juan José, amigo de la familia de David y experto carpintero. Nos gusta hacerlo todo a nosotros mismos, pero hay que ser consciente de los limites y dejarse también asesorar por los que saben mas que nosotros. Así que nos propuso varias combinaciones y en cuanto nos decidimos él mismo se encargó de cortar los muebles a medida para que cupieran bien y instalarlos con la ayuda de mi suegro. Fue un alivio descargarnos de esa parte de trabajo porque la verdad no dábamos para mas.

Si bien la combinación de muebles no la teníamos clara y valoramos varias opciones, del estilo no teníamos duda. Queríamos muebles blancos, con puertas de estilo rústico y encimera de madera. Y aparte de los muebles con puertas quería uno con cajones para los cubiertos, ollas y otros utensilios. Y así fue. Disculpar la calidad de las fotos pero es que son las que nos mandaron con el móvil mientras lo montaban

La encimera

La verdad es que tenía mis dudas sobre la encimera de madera. En todas las casas siempre he visto encimeras de granito, o en obras mas nuevas de cuarzo, pero nunca de madera. Nos gustaba mucho la idea, por la textura, calidez y naturalidad que le daría a la cocina pero me daba miedo que fuera a durar poco.

Tras mucho mirar, al final nos decantamos por una encimera laminada, no de madera maciza. El precio era muy asequible así que a malas si teníamos que cambiarla tampoco habíamos tirado tanto dinero… Además había leído mas contras de las de madera maciza que de estas, pues solían perder la impermeabilidad y acabar absorbiendo líquidos y olores, además de ser bastante susceptibles a las ralladas.

A día de hoy, cuatro años después, puedo aseguraros que sigue como el primer día así que estamos mas que satisfechos con la compra.

La cocina y el fregadero

Al tener la cocina mas estrecha… ¡sorpresa! Los electrodomésticos estándar no cabían. Los muebles miden 45cm de fondo y la encimera queda a 50cm. Y los fregaderos y cocinas normales miden mas que eso.

Estuve buscando varias opciones de hornillos y cocinas portátiles, para caravanas, para barcos,… y por suerte encontramos la solución perfecta sin renunciar a la calidad ni dejarnos un dineral. Encontramos una cocina de gas butano y un fregadero de tamaño mas reducido que parecía hecho a medida para nosotros, así que lo encargamos y enseguida nos llegó.

El montaje no tuvo mucho misterio, ya que la encimera era de madera la cortamos con la caladora y pudimos instalarlos sin problema. Eso si, antes de encender la cocina llamamos a un técnico para que comprobase que todo estaba bien, cumplíamos la normativa y no había ningún escape ni riesgo.

El salpicadero

Decidimos que solo pondríamos azulejos en el frente de la cocina a media altura, aunque luego añadimos algunos mas altos en la zona de los fogones hasta la campana extractora.

Queríamos seguir con el estilo rústico, que fuera luminosa y tuviera encanto. Vimos muchos diseños, modelos y medidas diferentes hasta que nos enamoramos de uno. De color verde menta ligeramente apagado, con textura y estilo metro. Y fabricado en España!

No hay ninguna foto que lo demuestre, pero os doy mi palabra de que la encargada del alicatado fui yo. David me dio las primeras indicaciones y me ayudó a pastar el pegolán al punto, y luego me lié a poner azulejo por azulejo asegurándome que quedasen a nivel y a plomo. Es entretenido, pero hace tanta ilusión ver como va quedando al avanzar!

Y una vez bien acollado y seco, él se encargó de la borada blanca para acabar de lucirlo y yo puse la silicona en la unión con la encimera. Es mi parte favorita de la cocina, me encanta el color y el carácter que le da.

Los detalles

Una vez acabada la cocina, el resto de detalles, accesorios y muebles adicionales fueron llegando conforme a las necesidades. Añadimos tres muebles muy profundos junto a la nevera que nos sirven de despensa ya que ese rincón quedaba muy poco accesible, un pequeño mueblecito para los vasos, que junto a otra estantería nos servia para colocar a mano algunos ingredientes que usamos a menudo y además quedan bien bonitos.

Y así es como quedó finalmente y como sigue a dia de hoy. Una mini cocina totalmente funcional y a mis ojos preciosa (pero que voy a decir yo, no?)

Espero que os guste y si tenéis cualquier duda ya sabéis, escribirlo mas abajo y os cuento!

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2 ideas sobre “La reforma de la mini cocina”